lunes, 12 de octubre de 2009

La aventura de ser maestro

Después de leer y analizar las experiencias, vivencias y comentarios de José Manuel Esteve, en el texto “La aventura de ser maestro”, así como de la otra literatura recomendada, pienso que el malestar docente y mi historia personal tienen mucho en común, porque el malestar docente es un problema solamente personal sino grave en nuestro país, a causa de la profunda crisis de índole económica, social, moral y cultural por la cual estamos atravesando, es un tema prioritario de abordaje en un marco de capacitación docente en sentido amplio y prevención en salud y educación. La situación emocional a la como docente me enfrentó diariamente en el aula está contaminada con frecuencia por un clima de falta de hábitos de trabajo y estudio, agresividad y ausencia de límites claros, impotencia al seguir indicaciones de autoridades que están lejanas a tener una identidad profesional como docentes, falta de recursos materiales, sumados a los cambios sociales a los que tenemos que adaptar nuestra actividad educativa y que acaban haciendo mella en nuestro propio bienestar personal y más importante aún deterioran el objetivo de la función magisterial, en la cual como dice el autor debemos hacer sentir y pensar, no dejarlos en el camino. Por ejemplo en mi escuela “un alumno era agresivo con maestros, alumnos, personal, las autoridades decidieron darlo de baja, lejos de pensar una posible solución a su problemática, de ser docentes de humanidad “lo único que de verdad importa es ayudarlos a comprenderse a sí mismos y entender el mundo que los rodea”; lo único que se provocó fue más agresividad, porque el alumno rompió el parabrisas del director; lo perdimos y también perdimos nosotros la posibilidad de transformarlo con humanidad.
Para combatir estos malestares, es de suma importancia a nivel de la Gestión Educativa Institucional, generar espacios de reflexión docente, para identificar posibles patologías, disfunciones o malestares leves y así prevenir la incidencia que tienen sobre la escuela, los alumnos y los propios docentes, favoreciendo el ejercicio de la tarea educativa en un ambiente sano. Es importante crear un espacio donde los docentes podamos compartir nuestras vivencias y experiencias. El trabajo cooperativo puede, en definitiva, transformar una fuente de insatisfacciones personales en reflexiones profesionales compartidas. Sin embargo mientras en mi escuela abren estos espacios, yo los busco en mi tarea cotidiana, en la reflexión de cada día de trabajo, en mi planeación didáctica y en mi renovación pedagógica por ejemplo la lectura de este texto me ayudó a reflexionar y a pensar en diferentes alternativas de solución como:
 Considerar como dice el texto de Paulo Freire, “que el acto de enseñar exige la existencia de quien enseña y de quien aprende”
 Reflexionar mi práctica docente desde otra perspectiva.
 Identificar y distinguir a partir del texto diferentes malestares que se traducen en síntomas que afectan la tarea cotidiana.
 Fortalecerme como docente en cuanto a mi identidad profesional y mi capacidad de involucrarme en el proceso educativo con una innovación potenciada internamente, no exteriormente; y protegiendo mi integridad psíquica.
 Elaborar grupalmente respuestas positivas de solución de conflictos, que surjan en los grupos de trabajo de mis compañeros de la especialidad y en mi actividad cotidiana.
 Lograr pensar y sentir y hacer pensar y sentir.

1 comentario:

  1. Maestra Gaby.
    Veo el lado humano que le imprime al tema del jóven con comportamiento agresivo y que fué dado de baja, le comento que hemos tenido casos conflictivos, y nunca son fáciles de resolver, a veces los resultados son inesperados y nos dejan una sensación desagradable, sin embargo hay que sobreponerse y continuar apoyando a todos los jóvenes que nos sea posible. Le deseo mucho animo y éxito,
    Saludos cordiales.
    Asdrúbal.

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